jueves, 10 de septiembre de 2026

LA PRESENCIA INDIGENA LA MEJOR DEFENSA DEL TERRITORIO JUJUY ARGENTINA

 

RESISTENCIA TERRITORIAL INDIGENA Y CAMPESINA EN JUJUY

 Los proyectos de “modernización” y “desarrollo” suelen prometer soluciones frente a la pobreza, el acceso a la educación, la salud y la obra pública en territorios alejados de los centros urbanos. No obstante, en la provincia de Jujuy, estos proyectos han convertido a esos mismos territorios en objeto de especulación inmobiliaria y zonas de sacrificio para el extractivismo. En este marco, su análisis no debería abordarse solamente en términos de pobreza, empleo o alfabetización, sino en el control de los territorios y recursos vitales como el agua, la memoria, sus significados y sus usos tradicionales.

Ubicada en el Noroeste argentino, en los últimos años, la geografía de Jujuy atraviesa una metamorfosis profunda. Ya no se trata solo de la minería histórica de plomo y zinc: en la época de los autos eléctricos y la llamada “transición energética”, la fiebre del litio en las salinas y la búsqueda de tierras raras conviven con una vitivinicultura emergente y un turismo que satura los paisajes. Estos procesos encarados por inversionistas privados, amparados por reformas diseñadas a medida del capital, impactan sobre los territorios indígenas y las tierras de los campesinos cuya seguridad jurídica es de por sí precaria.

A partir de estas preocupaciones, referentes de organizaciones indígenas y campesinas fueron convocados a compartir el taller “Políticas y estrategias de defensa de los territorios indígenas en Jujuy” con el equipo de Antropología de las Políticas de Desarrollo y Territoriales del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Durante el encuentro, se problematizaron los conflictos socio-ambientales de los territorios, poniendo el foco en las tensiones, contradicciones y retrocesos de las políticas nacionales y provinciales, los problemas ambientales y las acciones en defensa del territorio. 


Organizaciones indígenas y campesinas junto al Equipo de Antropología de las Políticas de Desarrollo y Territoriales. Foto: Instituto de Ciencias Antropológicas.

La Ley 26.160 ante el avance del mercado y la deuda estatal

Los territorios indígenas se están viendo tensionados por la reprimarización económica y el extractivismo. El Decreto 749/2024 reglamenta el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y garantiza beneficios fiscales y estabilidad jurídica por 30 años a proyectos de gran escala en minería, hidrocarburos y energía. Entre noviembre de 2006 y diciembre de 2024, la Ley N° 26.160 de Emergencia Territorial actuó como una tregua jurídica en Argentina, suspendiendo desalojos y ordenando el relevamiento de los territorios indígenas. Sin embargo, en Jujuy, esta política se ha convertido en un laberinto de carpetas incompletas y dilaciones que dejan a los territorios en una vulnerabilidad extrema.

Para David, de la comunidad de Rodero, el relevamiento ha funcionado durante casi 20 años  como un escudo frente a un Estado que los amenaza con el despojo cuando “no hay un documento oficial”. Ante la percepción de que la ley ha perdido su vigencia, David advierte que la defensa surge de la identidad y del arraigo histórico de los habitantes al territorio: “Hay que lograr que las comunidades tengan su ordenamiento y luego el título. Si no tenés un documento te pueden sacar la tierra”. Esta deuda estatal no constituye un hecho aislado. 

En 2023, la Red Puna denunció que el relevamiento jurídico-catastral nunca fue terminado. Estas dilaciones suelen profundizarse en territorios donde el suelo se valoriza para el sector privado. En Chucalezna, Florencia relata cómo el interés de un vecino por expandir viñedos y proyectos turísticos sobre una casa familiar de 1800 terminó por bloquear la entrega de su carpeta técnica: “Por  eso no tenemos la carpeta: entró el conflicto y quedó interrumpido. ¡Pero sí hicimos el relevamiento!”. El escenario actual revela una paradoja crítica: mientras el Estado demora el reconocimiento legal, la presión de los sectores minero, vitivinícola y turístico avanzan, obligando a las comunidades a defender con el cuerpo su permanencia en el territorio.


La agricultura familiar de las comunidades indígenas de Jujuy resiste el avance de la industria vitivinícola, el cannabis medicinal y los parques de litio. Foto: Federica Peci.

La Consulta Previa, Libre e Informada como simulacro

Argentina posee un sólido blindaje jurídico para los Pueblos Originarios, pero carece de leyes operativas sobre propiedad comunitaria y consulta previa. Esta orfandad legislativa convierte al Convenio 169 de la OIT en una herramienta de resistencia solitaria. En teoría, la Consulta Previa Libre e Informada debería otorgar un rol protagónico a las comunidades, pero en la práctica se ha transformado en un simulacro administrativo que las empresas y el Estado suelen omitir o delegar en manos privadas.

Para los asistentes del taller, el diagnóstico es claro: el Estado provincial actúa bajo una lógica de “presencia selectiva”. Se ausenta al momento de garantizar que la consulta sea legítima, pero interviene con celeridad para autorizar exploraciones mineras. Esta dinámica repone un imaginario colonial en el que territorio indígena es narrado como un “espacio sacrificable” en nombre del crecimiento económico, reforzando una discriminación que despoja de valor al conocimiento y la autonomía comunitaria.

Por su parte, los estudios de impacto ambiental son financiados por las mismas empresas y las comunidades los perciben como documentos diseñados para respaldar intereses externos. La consulta suele ejecutarse rompiendo las lógicas locales: se convocan reuniones fragmentadas, se ignoran los tiempos de las asambleas y se ofrece información escasa. Así resume Daniel este sentimiento de indefensión: “Decimos que somos dueños de todo, pero después se declara tal lugar como Patrimonio de la Humanidad y no se nos consulta nada. Nadie nos defiende”.

Ante el vacío estatal, las comunidades de Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc han creado su propio protocolo biocultural: el Kachi Yupi (Huellas de la Sal). Este documento narra el derecho sagrado al agua y establece que las decisiones deben pasar por la Asamblea General de la Cuenca. Sin embargo, el Decreto 7751/2023 reduce la consulta a una “reunión informativa” entre las empresas y las comunidades. Para Flavia, presidenta de Santuario Tres Pozos, el Estado ignora el protocolo comunitario: “Recibirlos es considerado como dar el consentimiento. Todo es a cambio de negociar rápidamente y por unas cositas: un proyector, un grupo electrógeno”.


“Fuera minera”. Ante la presión del extractivismo sobre sus territorios, las comunidades se ven obligadas a poner el cuerpo en las rutas. Foto: Federica Peci.

Postales del despojo: el Estado, las mineras y la industria vitivinícola

La conflictividad socioambiental en Jujuy ha dejado de ser una disputa por parcelas para convertirse en una lucha por la supervivencia. En un escenario donde el agua y la tierra son acechados por intereses extractivos, inmobiliarios y estatales, las comunidades indígenas despliegan estrategias que van desde la diplomacia jurídica hasta la acción directa y movilización en el territorio. “El Estado entregó la tierra a las multinacionales con nosotros adentro”, sintetiza Débora, de la comunidad Casa Grande. 

En la zona controlada por la minera El Aguilar, los efectos del extractivismo son innegables: diques de cola con desechos tóxicos y una escasez hídrica que compromete la vida. Anabella, de Abra Pampa, denuncia un “genocidio silencioso” que incluye la contaminación con plomo que afecta a niños y niñas en un sistema sanitario desmantelado. Griselda, de Finca El Pongo, relata cómo el modelo de agricultura familiar de tres generaciones fue arrasado por emprendimientos de cannabis medicinal y parques industriales de litio. Aquí, el Estado no está ausente, sino que promueve los desplazamientos: la policía custodia la casa de Griselda mientras las máquinas rompen el suelo y les niegan el acceso al agua de riego.

Cuando las instituciones comunitarias se ven cooptadas por intereses empresariales, la respuesta es la fisión: comunidades que se dividen para crear nuevas unidades (como es el caso de Antigal de Moya) y así recuperar la autonomía de lucha.

En la Quebrada de Humahuaca, la presión inmobiliaria disfrazada de “progreso vitivinícola” genera nuevas heridas. En la comunidad de Chucalezna, el avance de las bodegas y los loteos turísticos ha modificado el cauce de los ríos: estas transformaciones topográficas están provocando aludes que entierran sembradíos y casas. Florencia y Amalia denuncian la privatización de ojos de agua comunitarios y destacan la desigualdad en las herramientas que se emplean: “Nos quieren quitar el agua. Nosotros hicimos el trabajo a pala y pico; el empresario lo hace a máquina”.

Esta presión inmobiliaria sobre los territorios y comunidades indígenas ha fracturado incluso los lazos internos entre parientes y vecinos. Cuando las instituciones comunitarias se ven cooptadas por intereses empresariales, como el caso de los delegados que a la vez son empleados de las bodegas, la respuesta es la fisión: comunidades que se dividen para crear nuevas unidades (como es el caso de Antigal de Moya) y así recuperar la autonomía de lucha. Aunque ello signifique una fragmentación dolorosa.


Intercambio de opiniones durante la jornada sobre Políticas y estrategias de defensa de los territorios indígenas en Jujuy. Foto: Instituto de Ciencias Antropológicas.

“Sembrar agua” y “caminar la tierra”: estrategias de defensa

Frente al desamparo, las comunidades han comenzado a construir soluciones desde adentro. La lucha comienza muchas veces en el papel, mediante la presentación de actas, denuncias y la creación de alianzas con universidades y ONG. Es un proceso de aprendizaje colectivo donde las comunidades deben navegar los “vericuetos burocráticos” e identificar aliados. Sin embargo, cuando los canales formales se agotan, la protesta se traslada al cuerpo y a la ruta: desde bloqueos y huelgas de hambre hasta la captura de maquinaria pesada. Ante la falta de justicia, la movilización y la organización son las herramientas más certeras. “Estar agrupados en el Consejo, ahí se adquiere fuerza”, señala una comunaria.

En la Puna, el Grupo de Mujeres Defensoras del Hábitat Natural (Casa Grande, Vizcarra y El Portillo) ha resignificado la protesta transformándola en cuidado ambiental activo. Ante la disminución de la queñua (un árbol nativo capaz de almacenar grandes cantidades de agua que fue devastado por la minería y la apertura de caminos), estas mujeres han iniciado una gesta de restauración y sanación del medio ambiente. “Sembrar agua para las próximas generaciones”, es la consigna bajo la que decidieron plantar 15.000 queñuas durante 2025. Este proceso requirió una “limpieza” interna: debieron buscar liderazgos independientes de la minera, ya que hasta 2017 sus representantes eran trabajadoras de la misma firma.

Para Diego y David, de la comunidad de Rodero, la resistencia es permanencia. Frente a la gentrificación turística y la presión extractiva, el turismo comunitario y las escuelas rurales surgen como estrategias para frenar el éxodo joven.

Otra forma de resistencia fue la “Caminata de Mujeres en Defensa de la Pachamama” en agosto de 2025. Desde la Laguna de Pozuelos, las mujeres recorrieron 282 kilómetros hasta San Salvador de Jujuy para denunciar cómo la minería desmantela las redes de vida y los modos tradicionales de existencia. Esta acción no fue solo una denuncia, sino un tejido intercomunitario que afirmó el rol central de las mujeres como guardianas del territorio.

Para Diego y David, de la comunidad de Rodero, la resistencia es, ante todo, permanencia. Frente a la gentrificación turística y la presión extractiva, el turismo comunitario y el fortalecimiento de las escuelas rurales surgen como estrategias para frenar el éxodo joven: “Estudié en Tucumán y volví porque extrañaba la comunidad. Estar en el territorio es la mejor defensa. Trabajamos para no perder la identidad”. David complementa esta visión con una urgencia demográfica: “Nosotros conocemos el territorio, pero necesitamos que la gente se quede”. Un territorio habitado y con identidad fuerte es mucho más difícil de sacrificar que un “espacio vacío” en los mapas de inversión.


Mujeres de la comunidad Laguna de Pozuelos durante la “Caminata de Mujeres en Defensa de la Pachamama” en el pueblo de Abra Pampa. Foto: Federica Peci.

Imaginando otros futuros posibles

Sin embargo, no todas las estrategias son celebradas unánimemente. Existe un fenómeno creciente: la fisión de comunidades. Ante tensiones internas o cooptaciones políticas por parte de las empresas, grupos de comunarios como los de la nueva comunidad Antigal de Moya han optado por separarse de sus unidades originales. Si bien estas rupturas buscan resguardar la autonomía de quienes sí quieren luchar, también evidencian la capacidad del modelo extractivo para horadar la cohesión de los Pueblos Originarios que habitan el noroeste argentino.

En suma, el informe elaborado por el equipo de Antropología de las Políticas de Desarrollo y Territoriales del Instituto de Ciencias Antropológicas no sólo da cuenta de los conflictos y desafíos que afectan cotidianamente a las comunidades indígenas y campesinas, sino que abre un horizonte de posibilidades para invitarnos a imaginar otras formas de habitar y relacionarnos con el medioambiente. Las experiencias que nos comparten las comunidades indígenas y campesinas de Jujuy pone de manifiesto que el territorio no es un mero recurso para la planificación extractiva, sino un tejido vivo de historias, que se resiste a ser reducido por la lógica del mercado.

Poniendo en diálogo los saberes locales y académicos, el informe visibiliza prácticas, experiencias, resistencias y estrategias territoriales que suelen ser silenciadas: desde la creación de protocolos bioculturales propios hasta la siembra colectiva de queñuas. La experiencia en Jujuy demuestra que la defensa se escribe con el cuerpo y la permanencia en los territorios. Y subraya una certeza compartida: frente a un modelo que proyecta “espacios vacíos”, el arraigo identitario y la ocupación efectiva constituyen la más sólida frontera contra el despojo 

*Natalia Castelnuovo Biraben es licenciada y doctora en Antropología por la Universidad de Buenos Aires (UBA), y se desempeña en el Instituto de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Filosofía y Letras. Como investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), estudia los escenarios indígenas y criollos del Gran Chaco.

Anabella Denuncio es socióloga y doctora en Ciencias Sociales y Humanas radicada en el Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Como becaria postdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), investiga sobre pueblos indígenas y acceso a la justicia en el Gran Chaco argentino.

Natalia Boffa es doctora en Historia por la Universidad Nacional del Sur. Como docente e investigadora del Equipo de Antropologías de las Políticas de Desarrollo y Territoriales, estudia las luchas socio-territoriales indígenas en el Noroeste Argentina, el avance de la frontera agrícola, los extractivismos y las políticas de mitigación del cambio climático.

 Informacion por : Natalia Castelnuovo Biraben, Anabella Denuncio,  Natalia Boffa*   Publicado por el portal Debates Indígenas como parte de su edición de junio

lunes, 10 de agosto de 2026

IMPRESCINDIBLES EN EL PLANETA

 



 “Necesitamos a los indígenas para conseguir un mundo mejor” reza una frase contenida en una nota de las Naciones Unidas con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas del mundo que se celebra cada 9 de agosto.

En 2026 la conmemoración pone de relieve el rol de las parteras Indígenas a través del lema: “Honrar a las parteras Indígenas: salvaguardar la vida y el bienestar”.

Es una oportunidad para reconocer su papel como guardianas del conocimiento y cuidadoras, y reafirmar el valor perdurable de los sistemas de conocimiento indígenas para salvaguardar la vida.

¿Cuántos son? ¿Dónde están?

Las Naciones Unidas calcula que existen alrededor de 476 millones de indígenas viviendo a lo largo de 90 países. Estos pueblos constituyen alrededor del 6 por ciento de la población mundial.

Los pueblos indígenas se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables representando al menos el 15 por ciento de las poblaciones más empobrecidas en el mundo. 

Los pueblos indígenas u originarios han heredado y practican culturas y formas únicas de relacionarse con la gente y el ambiente. Retienen, además, rasgos sociales, culturales, económicos y políticos distintos de los predominantes en las sociedades nacionales en las que viven.

Pese a sus diferencias culturales, los pueblos indígenas de todo el mundo comparten problemas comunes a la hora de proteger sus derechos como pueblos diferentes.

Las poblaciones originarias han buscado durante años el reconocimiento de sus identidades, su forma de vida y el derecho sobre sus territorios tradicionales y bienes comunes que son continuamente despojados como recursos naturales.

Pese a ello, a lo largo de la historia, sus derechos han sido siempre violados por la colonización dominante y la voracidad del sistema capitalista.

Como lo documenta año tras año la publicación El Mundo Indígena que edita el Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA) los pueblos indígenas batallan cada año por la defensa de sus derechos colectivos.

La comunidad internacional reconoce ahora que se necesitan medidas especiales para proteger sus derechos y mantener sus culturas y formas de vida a pesar de la resistencia de los gobiernos que buscan avasallar su integridad bajo lógicas extractivas.

Para dar a conocer las necesidades de estos grupos de población, cada 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas en reconocimiento a la primera reunión de trabajo de las Naciones Unidas sobre la población indígena que tuvo lugar en Ginebra en 1982.                Tomado de SEVINDI  Servicio de Comunicacion Intercultural


lunes, 22 de junio de 2026

LA GRAN FIESTA DEL SOL EN LA COSMOVISION ANDINA

La Religiosidad Andina originaria es Holista, cada parte indisolublemente ligada entre si constituyendo la unidad del todo, así la acción en alguna de sus partes repercutirá en el todo, siendo su cualidad inherente la vida que todo lo impregna.

Se siente la vida como una celebración, una fiesta que nunca acaba siempre se recrea. Es un continuo sintonizar la vida de la familia y de la comunidad humana con la naturaleza y el cosmos, de acuerdo a los diferentes cambios y mutaciones que se suceden a largo de todo el año.   Para la Cosmovisión Andina la realidad se muestra ordenada de acuerdo a 3 comunidades interrelacionadas. La Comunidad de la Naturaleza o Sallqa,La Comunidad Humana de los Runas y la Comunidad de las Huacas o seres espirituales. Las tres se encuentran en continuo dialogo y reciprocidad, pues ese es el modo de ser de la vida.

Pero para que haya vida, dialogo y reciprocidad debe haber igualdad, si se rompe la igualdad, las relaciones se tornan asimétricas, se benefician unos y se perjudican otros . Para el mundo andino la incompletitud es característica general de la naturaleza, de los seres espirituales y de la comunidad humana. Todos participan de la vida, todos se necesitan y solo en el apoyo mutuo, el dialogo y la reciprocidad alcanzan su ser pleno.

Otra particularidad de esta concepción, considera que el liderazgo o predominio circunstancial de una de las comunidades no es una cualidad permanente. Así hay momentos en que la comunidad humana pasara aflicciones, lo mismo que la naturaleza y los seres espirituales.  

Conforme a esta idea, la comunidad humana realiza ritos de invocación o petición a las Huacas, en determinadas épocas del año, para merecer su ayuda y cuando siente agudamente su incompletitud .A su vez hace lo propio cuando considera que las Huacas necesitan de su ayuda. Un hecho que ejemplifica esta concepción de la vida y la espiritualidad andina ,sucede con ocasión de la celebración del Solsticio de Invierno ,Fiesta del Sol o Inti Raymi. del mes de Junio. 





Por esa época la naturaleza decae, la humedad y el calor son mínimos y las condiciones para la vida merman.Es el momento en que el liderazgo es asumido por la comunidad humana ,al percibir que los rayos del Padre Sol ,Tayta Inti desfallecen ya casi no calientan ni protegen (por razones astronómicas) Decide entonces en “Reciprocidad” al amor calor y vitalidad que Tayta Inti desplego durante todo el año a sus hijos,realizar ofrendas y Ritos Ceremoniales para su bienestar salud y vigor, sobre todo para hacerle saber el cariño y la adhesión que le profesan sus hijos (tal cual amor filial)  

Por esta razón la Comunidad Humana durante el ceremonial del mes de Junio brinda ritualmente la chicha bebida sagrada a Tayta Inti para contribuir a su bienestar y fortaleza .


Esta ceremonia real en el plano terrestre (Kay pacha) -que siempre se realizo el 21 de Junio-tiene su equivalente en un fenómeno astronómico del mundo de arriba (Hanan Pacha) ya que precisamente por esta fecha hace su aparición en nuestro firmamento la brillantísima Luz de Sirio . Para la Cosmovisión Andina Sirio es el mensajero Cósmico, encargado de ofrecer su vaso de chicha al Sol (conforme a la ilustración de Huamán Poma de Ayala correspondiente al mes de Junio) .   Se da entonces una sincronía ,con la escena del Inka elevando su Kero de Chicha ofreciéndole su mayor aprecio en una bebida que lo revitalizara. De esta manera se dara la correspondencia:como es arriba es abajo.(Hanan-Urin de la Dialectica Andina de opuestos complementarios de la cosmovision Andina)     

Así mismo la comunidad humana en la noche del 20 de Junio, prende teas y enciende fogatas preferentemente en sitios altos (puede esto aun verse en distintos pueblos del ande) . Con el fin de darle ritualmente calor a Tayta Inti, precisamente cuando mas requiere de abrigo. . En el pensamiento de que si  se apagara Tayta Inti la naturaleza toda desfallecería y se acabaria.

I 

Es relevante mencionar que todas las religiones solares celebran el Solsticio del 21 de Junio (según sea el hemisferio será Solsticio de invierno o Solsticio de verano)) Para nosotros es la Fiesta del Solo Inti Raymi,cuya fecha original la religión de la conquista la desplazo al 24 de Junio para implantar la prevalencia de la celebración del sagrado corazón, epígono de la superposición del Convento de Santo Domingo sobre el Coricancha,la celebración de la Cruz de Mayo Católica sobre la celebración de la Chakana Cruz Andina,las cruces sobre las montañas moradas de los Apus etc…

*Articulo de Illa Poma  5,535 E,A   IMAGENES DEL INTI RAYMI DEL CUSCO PERU 

martes, 5 de mayo de 2026

                COMUNIDADES AWAJUN AMAZONIA PERUANA  EXIGEN 

                ATENCION A LA CONTAMINACION DE SU TERRITORIO


Comunidades awajún de Manseriche, en Datem del Marañón (Loreto),        iniciaron un paro indefinido para  DENUNCIAR LA CONTAMINACION POR DERRAME DE PETROLEO EN SU TERRITORIO ocurrido hace más de un año.  La medida de protesta se realiza ante la falta de atención frente a la emergencia, el incumplimiento de compromisos y la ausencia de acciones concretas para garantizar el acceso a agua segura.

El paro, iniciado por la comunidad Pijuayal, fue respaldado por la comunidad nativa Atahualpa y sus anexos, quienes denunciaron el incumplimiento y la indiferencia del Estado en los diálogos.

A inicios de este mes, la población de Pijuayal ya había adoptado la medida de protesta tras diálogos infructuosos con las autoridades.

Como se recuerda, el 19 de marzo de 2025 ocurrió un derrame petrolero en el Oleoducto Norperuano, administrado por Petroperú, que contaminó una quebrada de la zona que sirve como fuente de agua para los integrantes de las comunidades locales. 

Por ello, las comunidades han venido exigiendo que se cumpla con la limpieza de la quebrada, se realice el recojo de residuos sólidos, se garantice la remediación del área afectada.

Compromisos rotos

Mediante un pronunciamiento difundido por el periodista Adrián Sarria, la comunidad Atahualpa y sus anexos resaltó que “ha pasado un año de compromisos rotos” por las autoridades.

“Se ofrecieron respuestas y solo llegaron silencios. Se firmaron acuerdos y no se ejecutaron. Mientras tanto, nuestras fuentes de agua siguen amenazadas, nuestras familias expuestas y nuestras comunidades tratadas como zonas de sacrificio”, denunciaron.

“Si creen que pueden seguir administrando este conflicto con promesas vacías, se equivocan. Si no hay cumplimiento inmediato de los acuerdos, la protesta puede escalar en todo el territorio”, agregaron.

La protesta, que incluye el bloqueo de la carretera Saramiriza–Bagua, se mantiene como una acción legítima en defensa de la vida y del territorio, informó el Gobierno Territorial Autónomo Awajún (GTAA).

El Gobierno indígena invocó a la intervención inmediata de las autoridades, la atención en salud para la población afectada, acciones urgentes para contener y remediar el impacto ambiental.

De acuerdo a un informe de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) recogido por El Diario  La República, en la zona se identificaron concentraciones de plomo, cromo y compuestos altamente tóxicos en niveles por encima de estándares ambientales.

“Los niños presentan diarreas, alergias en la piel. También hay problemas de salud que no se pueden detectar a tiempo porque no hay servicios adecuados”, señaló una dirigente al medio.  Tomado de SERVINDI

 

lunes, 20 de abril de 2026

CONTRA LA OPINION PUBLICA Y RAZONES TECNICAS Y SOCIALES APRUEBAN EL CUESTIONADO PROYECTO DE TIA MARIA PERU

 

El gobierno de José María Balcázar,Presidente de salida del Peru, decidió no solo declarar de Interés Nacional la ejecución del Proyecto minero “Tía María” sino que dio un paso más al autorizar el inicio de las actividades de explotación del megaproyecto minero.

La anterior Resolución Ministerial 121-2026 del 19 de marzo que declaraba de Interés Nacional el proyecto ya representaba un anuncio temerario de confictividad social debido a que es fuertemente cuestionado por la población afectada.

Sin embargo, el 17 de abril el Ministerio de Energía y Minas (Minem) expidió una nueva resolución directoral que autoriza a la empresa Southern Perú Copper Corporation el inicio de las actividades de explotación de la primera etapa del proyecto.

Resulta llamativo que la anterior resolución fue suscrita por el exministro Victorino Alfaro Lombardi, días antes de dejar el cargo por un cuestionamiento público.

Esta vez, la resolución ha sido suscrita por la ingeniera Gaby Yulisa Julca Cumbicus, en el cargo transitorio de la Dirección General de Minería.

Cuestionamientos a Tía María

El proyecto minero Tía María sigue siendo uno de los casos más controvertidos de la relación entre inversión extractiva y conflictividad social en el Perú.

A más de una década de iniciado el debate público, persisten cuestionamientos de fondo que explican la resistencia de amplios sectores del Valle de Tambo, una de las zonas más productivas de Arequipa.

Uno de los principales puntos de conflicto gira en torno al uso y la posible afectación del agua pues se teme que la operación minera comprometa la calidad y disponibilidad del recurso hídrico del que dependen cultivos como arroz, papa y ajo.

Aunque la empresa ha señalado que utilizará agua desalinizada del mar, organizaciones locales cuestionan la viabilidad y cumplimiento efectivo de este compromiso en el largo plazo.

A ello se suman preocupaciones por el impacto ambiental. Pobladores y especialistas advierten sobre posibles emisiones de polvo y residuos que podrían afectar tanto la salud de la población como la productividad agrícola.

La desconfianza se ve reforzada por percepciones de debilidad en la capacidad de fiscalización del Estado y antecedentes de conflictos ambientales asociados a operaciones mineras en el país.

El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto también ha sido objeto de críticas. Diversas voces han señalado que el documento presenta vacíos y no logra despejar completamente los riesgos sobre el ecosistema local.

Además, se cuestiona la independencia de las evaluaciones técnicas, lo que ha alimentado la percepción de falta de transparencia.


Sin licencia social

Otro eje clave es la ausencia de una “licencia social” para operar. Desde 2011, el rechazo al proyecto ha derivado en protestas, paros y enfrentamientos que dejaron víctimas fatales, marcando profundamente la memoria colectiva de la zona.

Este historial ha consolidado una relación de desconfianza entre la población, la empresa y el Estado.

El manejo político del conflicto tampoco ha estado exento de críticas. Distintos gobiernos han sido señalados por priorizar la viabilidad del proyecto sin resolver las demandas de la población local, así como por adoptar posturas cambiantes frente a la iniciativa según el contexto político.

En el fondo, el caso Tía María refleja una disputa más amplia sobre el modelo de desarrollo en el sur del país.

Mientras el Gobierno y la empresa destacan los beneficios económicos de la inversión minera —como generación de empleo e ingresos fiscales—, sectores del Valle de Tambo defienden la agricultura como una actividad sostenible que garantiza seguridad alimentaria y estabilidad territorial  Tomado de SERVINDI.