sábado, 2 de noviembre de 2019

DEFENDIENDO CON LA VIDA EL MEDIO AMBIENTE


- La mitad de las muertes de defensores ambientales en el mundo durante 2018 ocurrieron en Latinoamérica. Según cifras de la organización internacional Global Witness, el año pasado 164 personas perdieron la vida defendiendo su territorio y el medio ambiente, 83 de ellas murieron en la región y seis de los países donde más asesinatos ocurrieron son latinoamericanos.
Colombia fue el país más letal del continente para los defensores ambientales con 24 asesinatos y el segundo más peligroso del mundo, solo superado por Filipinas (30). En el listado también aparecen Brasil (20), Guatemala (16), México (14), Honduras (4) y Venezuela (3).
BERTA CÁCERES EN HONDURAS. FOTO: CORTESÍA DE GOLDMAN ENVIRONMENTAL PRIZE.
El informe de Global Witness afirma que “en 2018 fueron asesinados un promedio de más de tres activistas por semana, al defender sus tierras de la invasión de industrias como la minería, la explotación forestal y la agroindustria. Es probable que la cifra real sea mucho mayor, porque a menudo los casos no se registran y rara vez se investigan. Es difícil encontrar pruebas confiables y verificables”.
En el especial Defensores ambientales: rendirse no es una opciónMongabay Latam  presenta cuatro historias en cuatro de los 10 países más peligrosos para los defensores de la naturaleza: Colombia, México, Honduras y Venezuela. En los tres primeros existen mecanismos de protección a líderes ambientales pero las fallas por falta de presupuesto y dedicación de personal han hecho que las medidas no sean efectivas. Prueba de ello es que los asesinatos han continuado y dichos países siguen siendo de los más peligrosos para quienes defienden el medio ambiente.
Tierra de conflictos
“Desde que documentamos los asesinatos a los defensores ambientales, Latinoamérica ha sido siempre la región más peligrosa”, dice Ben Leather, responsable de las campañas de Global Witness, organización que desde el 2012 le da seguimiento a esta situación en el planeta.
En cuanto a las causas detrás de estos asesinatos, los conflictos asociados a la minería siguen ocupando el primer lugar (43 casos). La agroindustria es la siguiente en la lista (21), mientras que la defensa de las fuentes de agua se ubica en el tercer lugar con 17 víctimas, 13 más que las registradas en el 2017.
Uno de los casos que más preocupa es el de Guatemala. En este país centroamericano, los asesinatos aumentaron de tres en 2017 a 16 en 2018 lo que, “considerando los asesinatos per cápita, lo convierte en el país más peligroso en 2018”.
LA MUERTE DE FREDDY MENARE OCURRIÓ EN MEDIO DE UNA OLA DE HOMICIDIOS EN PUERTO AYACUCHO, VENEZUELA, PRESUNTAMENTE COMETIDOS POR GUERRILLEROS. FOTO: OFICINA DE DERECHOS HUMANOS AMAZONAS.
El defensor de la tierra guatemalteco Luis Arturo Marroquín fue asesinado a tiros en mayo de 2018 por dos hombres no identificados. Luis fue un miembro destacado de la organización de campesinos indígenas Comité de Desarrollo Campesino (CODECA), dedicada a promover los derechos a la tierra y el desarrollo rural. Según Front Line Defenders, otros cuatro miembros de su organización también fueron asesinados en 2018.
“Cada vez se incrementa más el riesgo para personas que defienden su territorio y el medio ambiente. El peligro aumenta porque hay capitales económicos e intereses políticos detrás de las iniciativas que se imponen en los territorios”, dice Joaquín Raymundo Gonzáles, representante del equipo de Protección Internacional Mesoamérica, organización que apoya a los defensores de los derechos humanos en Guatemala.
También en este país centroamericano, el 16 de diciembre de 2018 los cuerpos de los hermanos Neri y Domingo Esteban Pedro fueron encontrados a orillas del río Yalwitz, cerca del proyecto hidroeléctrico San Andrés, con balas en la cabeza. Ambos hombres eran visibles oponentes a una hidroeléctrica en la región de Ixquisis, San Mateo Ixtatán, en el oeste de Guatemala. El proyecto, que incluye las represas de San Andrés y Pojom II, ha sido vinculado a una de las familias más ricas y poderosas del país.
De acuerdo con la población local, el asesinato de los hermanos Esteban Pedro se da después de años de violencia contra miembros de las comunidades de Ixquisis, que se opusieron al mencionado proyecto hidroeléctrico. «Dicen que somos terroristas, delincuentes, asesinos y que tenemos grupos armados aquí; pero en realidad sólo nos están matando», asegura Joel Raymundo, integrante del movimiento ‘Resistencia Pacífica de la Microrregión de Ixquisis’.
Estos testimonios concuerdan con las preocupaciones planteadas en un informe de 2018 de la Relatora Especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas acerca del aumento de la criminalización de esta población en Guatemala. El informe afirma que las personas que han presentado peticiones legales para exigir la protección de sus derechos están siendo procesadas mediante acusaciones falsas de delitos como robo, secuestro e incluso asesinato.
Mujeres cada vez más amenazadas
El proyecto periodístico Tierra de Resistentes, en el que participó Mongabay Latam, documenta una base de datos con 1356 hechos victimizantes en los últimos diez años (2009-2018). A pesar de la elevada cifra, una de las conclusiones es que el número puede ser mucho mayor, dado que el subregistro es grande. La base de datos —construida a partir de un sinnúmero de fuentes, entre entidades oficiales, archivos de prensa, organizaciones sociales y reportería en terreno— muestra un escenario preocupante.
De los 1356 hechos victimizantes, 1179 fueron contra hombres y mujeres, y 177 contra comunidades u organizaciones que defienden el medio ambiente y el territorio. El 81,7 % se concentra en hombres, quizás porque son quienes tradicionalmente han ejercido posiciones de liderazgo comunitario, aunque también se registraron 216 ataques contra mujeres.
Precisamente, el aumento de amenazas y asesinatos contra defensoras viene en aumento. Basta con recordar el homicidio de Berta Cáceres en Honduras, el 3 de marzo de 2016, un año después de haber obtenido el premio Goldman —conocido como el nobel de Medio Ambiente— o el más reciente atentado contra Francia Márquez, la colombiana también ganadora del premio Goldman en 2018, que fue atacada a principios de mayo de este año en el norte del departamento del Cauca.
FRANCIA MÁRQUEZ CAMINÓ MÁS DE 350 KILÓMETROS DESDE LAS MONTAÑAS DEL CAUCA HASTA BOGOTÁ. LA TRAVESÍA LA HIZO EN 2014 JUNTO CON OTRAS 80 MUJERES DE SU COMUNIDAD QUE PROTESTABAN CONTRA LA MINERÍA ILEGAL. FOTO: PREMIO GOLDMAN.
Márquez aseguró que fueron momentos de mucho temor porque no sabían de dónde provenían los disparos y que luego, estando toda la gente en el piso, se escuchó la detonación de una granada de fragmentación.
Lo más grave es que la Defensoría del Pueblo de Colombia ha estado alertando de esos peligros desde marzo de 2017, sin que las autoridades actúen diligentemente. El Defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret, le pidió a las autoridades estatales, especialmente al Ministerio del Interior, la Gobernación del Cauca, la Fiscalía General de la Nación y a la Fuerza Pública, “adoptar una conducta conforme al estándar de debida diligencia en la protección, respeto y garantía de los derechos humanos de líderes sociales y defensores de derechos humanos en el país”.
Pero no solo fue el atentado. Días después, los líderes afro aseguraron que recibieron nuevos mensajes de amenazas contra sus vidas. “Nos dicen que no nos vamos a escapar y que nos van a dar”, dijo Francia Márquez.
La organización Oxfam acaba de publicar el informe ‘Defensoras de derechos agrarios, territoriales y medioambientales en Colombia: Arriesgando la vida por la paz’. Allí señalan que “desde 2016 y hasta la fecha de redacción de este informe, 55 defensoras [en Colombia] han sido asesinadas. En el primer semestre de este año, el promedio de asesinatos de lideresas sociales ha sido de uno cada dos semanas. Las que persisten en la lucha están en grave peligro, y ningún indicio apunta a que esta escalada de la violencia vaya a disminuir. En el primer trimestre de 2019, los ataques contra las defensoras han aumentado en un 97 % con respecto al periodo previo, batiéndose un nuevo récord con 75 agresiones. Lamentablemente, Colombia es ya el segundo país más peligroso del mundo para las personas defensoras de la tierra y el medioambiente”.

Los gobiernos y la protección de líderes ambientales

El panorama de los defensores ambientales en Latinoamérica se complica pues, ya no solo se trata de asesinatos, sino también de intimidaciones, amenazas y hostigamientos. De hecho, Global Witness manifiesta que el problema no son solo estas nuevas formas de acoso sino que muchas de ellas no suelen documentarse y es probable que los casos sean mayores a los reportados en los informes.
Una de las principales preocupaciones es que los gobiernos que deben proteger a los líderes ambientales, presuntamente, estarían detrás de las intimidaciones en muchos casos.
“Además de los ataques físicos, los gobiernos y las empresas utilizan los tribunales y los sistemas judiciales para silenciar a quienes amenazan sus intereses. Es una ironía brutalmente salvaje: quienes destruyen la tierra y asesinan a las personas defensoras del medio ambiente generalmente escapan al castigo, mientras que las y los activistas son calificados como criminales”, destaca el informe de la organización.
 
Según Global Witness, los gobiernos y las empresas pueden utilizar amenazas legales para intimidar a las personas defensoras, manchar su reputación e inmovilizarlas con costosas batallas judiciales que dificultan su trabajo.
“Por lo general, estas batallas legales son muy desiguales. Usualmente, ejércitos de abogados bien pagados se enfrentan a campesinos o líderes indígenas de comunidades remotas, que pueden tener poca educación formal o conocimiento de sus derechos. Una vez acusadas, las personas defensoras son estigmatizadas públicamente, etiquetadas como terroristas o criminales por su gobierno”, dice el documento.
Las historias que presenta Mongabay Latam muestran cómo defensores ambientales de  cuatro países latinoamericanos han sido víctimas de criminalización, continúan bajo amenaza y sufren las consecuencias de mecanismos de protección que no son eficientes.
ROSALINA DOMÍNGUEZ HA RECIBIDO AMENAZAS DE MUERTE. FOTO: RUBÉN ESCOBAR.
Rosalina Domínguez es una líder indígena de Honduras que continuó con el legado de la reconocida activista Berta Cáceres. Rosalina se opone a la construcción de una hidroeléctrica en su territorio, esta postura le ha traído amenazas e invasión y destrucción de sus cultivos de maíz, su única forma de sustento. El celular que le brindaron como  medida de protección no es útil pues vive en una zona donde hay poca señal.
En Colombia, los habitantes del municipio de Cajamarca le dijeron no a la que sería la segunda mina de oro a cielo abierto más grande del mundo. Sin embargo, los líderes que promovieron la consulta popular con la que se tomó esta decisión siguen siendo amenazados.
En México, un año después del asesinato de Julián Carrillo en la sierra Tarahumara, su caso sigue sin resolverse. Los líderes se encuentran escondidos y acceder a ellos es casi imposible. El miedo sigue reinando.
En Venezuela, líderes ambientales y diferentes organizaciones aseguran que los verdaderos responsables de las muertes de Sabino Romero, líder indígena yukpa, y Freddy Menare, director de la Organización Indígena Piaroa Unidos del Sipapo (Oipus), no han sido capturados, a pesar de que han pasado varios años. Quienes continuaron con la defensa del territorio tienen miedo, nadie quiere hablar y los pocos que se atreven a contar lo que sucede, lo hacen pidiendo protección de su identidad. En el país no existe un mecanismo de protección para los defensores ambientales.
*Imagen principal: Mujeres de Yulchen Frontera, integrantes de la Resistencia Pacífica Ixquisis en contra del proyecto hidroeléctrico San Mateo en Guatemala. Foto: Global Witness.     Tomado de SERVINDI

martes, 8 de octubre de 2019

RECUPERANDO LA BIO DIVERSIDAD EN LATINO AMERICA

 La pérdida de biodiversidad a nivel mundial es una realidad. En mayo de este año el planeta recibió un diagnóstico devastador: la velocidad con la que se están deteriorando sus ecosistemas no tiene precedentes en la historia y la extinción de especies avanza a un ritmo acelerado como consecuencia de las actividades humanas. Un informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) reveló que el problema es de tal magnitud que un millón de especies de animales y plantas están en peligro de desaparecer en las próximas décadas, en un planeta que presenta las tres cuartas partes de su medio ambiente terrestre deteriorado. 
Sin embargo, en medio de un panorama desolador, en Latinoamérica, una de las regiones más biodiversas del planeta, se está tratando de encarar el problema. ¿Cómo? Poniendo en marcha una serie de estrategias de conservación que buscan recuperar bosques tropicales deforestados y degradados; aumentar el número de diversas especies de fauna que se encuentran en riesgo de desaparecer; investigar  los océanos que sufren por cuenta de la contaminación, la acidificación y el cambio climático; e involucrar a comunidades indígenas y campesinas en labores científicas que buscan proteger lo que queda del entorno natural.

EL CUADRO MUESTRA EL RIESGO DE EXTINCIÓN DE LOS DIFERENTES GRUPOS DE ESPECIES, TOMANDO EN CUENTA LA CATEGORIZACIÓN DE LA UNIÓN INTERNACIONAL PARA LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA. FUENTE: IPBES.

Mongabay Latam presenta 48 historias trabajadas en 14 países de Latinoamérica por 27 reporteros desde el ‘periodismo de soluciones’. Esta nueva forma de abordar el periodismo  no busca contar historias positivas, sino plantear un problema, para luego mostrar ciertas fórmulas que están siendo aplicadas y que están funcionando en base a las evidencias recogidas por los periodistas. Puedes revisar el especial completo aquí.
Como menciona David Bornstein, cofundador de la Solutions Journalism Network, se trata de mostrarle a la audiencia cómo algunas personas están tratando de mejorar las cosas: «Necesitamos nuevas y mejores recetas. Para que la sociedad y el periodismo prosperen, es necesario destacar regularmente con rigor las nuevas ideas y modelos que muestran resultados a nuestros problemas más apremiantes.»

Rescatando a cientos de animales de la extinción

La pérdida de bosques lleva a una pérdida de fauna que sigue siendo difícil de calcular. El extenso trabajo de tres años de IPBES permitió concluir, en mayo pasado, que los insectos son sin duda una de las mayores preocupaciones de los investigadores que han elaborado este diagnóstico. De las 8 millones de especies de animales y plantas que se calcula existen en el planeta, 5.5 millones corresponden a insectos, de los cuales por lo menos el 10 %, es decir, medio millón de especies, está en peligro de extinción.
La UICN, en su Lista Roja de Especies Amenazadas, asegura que además de los insectos, los anfibios y los mamíferos son dos de los grupos animales que más especies tienen con algún grado de amenaza. El 40 % de los anfibios y el 25 % de los mamíferos se encuentran en peligro debido a la reducción de sus poblaciones.

AJOLOTE EN UNA DE LAS PECERAS DE LA COLONIA DE ASEGURAMIENTO EN AFRICAM SAFARI. FOTO: MARLENE MARTÍNEZ.

En Colombia, varias organizaciones comunitarias y científicas intentan rescatar al paujil de pico azul, un ave endémica que se encuentra En Peligro Crítico; al oso de anteojos; al jaguar y a varias especies de anfibios que viven cerca de áreas protegidas como parques nacionales. En Honduras y Guatemala, el monitoreo de nidos ha ayudado a la recuperación de la emblemática guacamaya roja.
En Argentina trabajan con el cóndor andino y el yacaré o cocodrilo overo; en Chile intentan darle una segunda oportunidad al pingüino rey; los científicos hacen hasta lo imposible por salvar a la cotorra margariteña en Venezuela; en México intentan garantizar el corredor natural del lobo en la frontera norte con Estados Unidos, y en el Archipiélago de Galápagos, un grupo de científicos trabaja en la reintroducción de cientos de iguanas en la Isla Santiago. (Informacion de Mongabay Latam)

domingo, 29 de septiembre de 2019

LIDEREZAS INDIGENAS DEFENSORAS DEL MEDIO AMBIENTE

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Esta semana, se realizó la marcha climática en Nueva York (EEUU), donde el foco de atención fue Greta Thunberg, una niña sueca que pronunció un conmovedor discurso en las Naciones Unidas (ONU) en el contexto de la Cumbre de Acción Climática. A este evento asistieron mandatarios de todo el mundo, que tienen el poder de decidir las acciones a tomar para afrontar al calentamiento global o al desastre ambiental que ya está en marcha. En su discurso, Thunberg reconoció que era una privilegiada, que habían personas que estaban muriendo o estaban siendo afectadas por el cambio climático.
Sin irnos muy lejos, en América Latina, tenemos activistas mujeres que luchan por el medo ambiente. A continuación, compartimos una lista de solo algunas de las tantas luchadoras indígenas que defienden sus territorios y que son las principalmente afectadas por el calentamiento global.
Máxima Acuña (Perú)
Campesina peruana que vive en Cajamarca, cerca a la zona del proyecto minero Conga (Yanacocha, Newmont, Buenaventura, Banco Mundial). Se ha enfrentado a seguridad privada de la empresa minera y a policías del Estado en defensa de su terreno. Ha ganado el Premio Goldman 2016 y fue reconocida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La mina la denunció por presunta usurpación, pero finalmente la justicia peruana la absolvió a ella y a su familia.

Sobre su caso, se ha hecho un documental llamado "Máxima", de la cineasta peruana Claudia Sparrow.

Melchora Surco (Perú)
Es activista en defensa del medio ambiente y víctima de contaminación con metales pesados en una zona donde se realiza explotación minera. En noviembre del 2017, presentó el informe "Metales pesados tóxicos y salud pública" sobre la situación en Espinar (Cusco).
Su caso es parte del documental "La vida no vale un cobre".

Berta Zuñiga Cáceres (Honduras)
Hija de la fallecida lideresa ambientalista Berta Cáceres, destaca en la lista de Guerreras Contra el Cambio Climático, una lista de mujeres de diferentes partes del mundo que defienden el medio ambiente. Es una de las lideresas contra los proyectos hidroeléctricos en su país. Vive en constante amenaza por su activismo en el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), que fundó su madre en 1993.

María José Bejarano de Oliveira (Bolivia)
"Necesitamos ayuda urgente, no dejar que por temas empresariales y políticos se pierdan la naturaleza y las personas indígenas", dijo a Efe esta joven boliviana de 18 años. Es representante de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia en la marcha climática en Nueva York (EEUU).
"Los Pueblos Indígenas Chiquitanos de Bolivia están en una situación devastadora, van cuatro millones de hectáreas quemándose y el Gobierno no declara desastre nacional", afirmó Bejarano, que se considera privilegiada por ser escuchada.
Artemisa Barbosa Ribeiro (Brasil)
Con 17 años, es activista del pueblo Xakriabá. En un discurso, criticó al presidente de su país, Jair Bolsonaro. "Se está derramando sangre indígena cada vez que el Gobierno recibe dinero" para proyectos que destruyen la naturaleza, "que es la vida de todos, no solo de nosotros", denunció. 
"Como jóvenes indígenas pedimos a la humanidad que se una en la lucha", agregó la joven procedente del estado de Minas Gerais, donde la labor minera ha contaminado el agua, reducido los recursos de sus habitantes y provocado sus muertes, agregó, según cita Efe.


FOTO: JAYE RENOLD/IF NOT US THEN WHO

Militza Lízbeth Flaco Suira (Panamá)
Forma parte de la Alianza Global de Comunidades Territoriales que incluye a pueblos de 16 países y las regiones de la cuenca del Amazonas. Es activista contra la deforestación en la zona fronteriza con Colombia.
"Ver que el cambio climático está destruyendo a nuestra Mamá Tierra me rompe el corazón. Estamos aquí para unir fuerzas con los activistas, no solo somos los indígenas peleando, la lucha es de todos", afirmó.


FOTO: A LA IZQUIERDA, FLACO SUIRA / EFE-EPA/JORGE FUENTELSAZ

Sonia Guajajara (Brasil)
Activista indígena brasileña, excandidata a la vicepresidencia en Brasil en el 2018. En Nueva York, señaló que la Alianza Global de Comunidades Territoriales no solo lucha por los "crímenes contra el medioambiente, sino contra la humanidad". Denunció también que los gobiernos "alteran la verdad" a su favor y criminalizan a los pueblos indígenas, según citó Efe
"Están entregando el Amazonas al extranjero, y en especial a Estados Unidos", dijo en referencia a Jair Bolsonaro.
Aquí una intervención suya en contra del presidente de su país:

A Greta Thunberg, se le ha criticado por diversos aspectos, pero no se puede negar que se ha convertido en una vocera con poder para influir en la sociedad y cuyo mensaje se debe valorar en esta campaña para buscar que autoridades y empresarios reaccionen para evitar el desastre ecológico por el cambio climático.

martes, 10 de septiembre de 2019

LA DUALIDAD Y LA EQUIDAD DE GENERO EN LA TRADICION ANDINA

El Instituto de Estudios de las Culturas Andinas (IDECA PERÚ) comparte un vídeo sobre el Chacha-Warmi (hombre-mujer), un concepto utilizado en algunas culturas andinas, especialmente en las culturas aymara, quechua y uru, para referirse a las relaciones de género basados en los principios de dualidad y complementariedad.
IDECA PERÜ es una institución que busca promover la reflexión crítica, la apertura a la pluralidad y la descolonización hacia un diálogo intercultural. Para esto, buscan generar procesos de incidencia en diferentes espacios y niveles.


jueves, 29 de agosto de 2019

CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD

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Desde hace tres semanas, la zona brasileña de la Amazonía se viene incendiando. Al ultraderechista Jair Bolsonaro se le ha acusado como responsable político de este desastre ambiental, debido a sus políticas antiambientales implementadas apenas llegó al gobierno. Para el filósofo y ecologista brasileño Leonardo Boff, el mandatario de su país debería ser juzgado por crímenes contra la humanidad.
“Bolsonaro debería ser juzgado por la Corte suprema de los crímenes contra la humanidad. El Amazonas es de la humanidad, la gestión la tiene Brasil, pero la tierra, la diversidad y el oxígeno son de la humanidad”, dio Boff en una entrevista a la radio argentina AM 750.
FOTO: EFE
Cuando fue cuestionado por la prensa, Bolsonaro atacó al mensajero: afirmó que las organizaciones ambientalistas serían responsables de este incendio porque, dijo, pretenderían dañar su imagen. ¿Su argumento? Las ONG se estarían vengando porque él les quitó financiamiento extranjero. De estas declaraciones, solo hay algo cierto: las organizaciones perdieron poder y no pueden cumplir las mismas funciones que antes. Esto fue considerado por Boff, quien también recordó cuando Bolsonaro dijo que quería explotar la Amazonía junto al presidente estadounidense Donald Trump.
“Bolsonaro tiene responsabilidad directa. Desmanteló todas las organizaciones que protegían la Amazonía, se presentaba como el presidente motosierra. Hizo un pacto con Trump para explotar la minería y la ganadería, especialmente en las tierras indígenas, que son muy ricas en eso. Dejó un campo libre al agronegocio para seguir deforestando y expandiendo sus negocios”.
“La idea es que Brasil sea recolonizado, que exporte solamente commodities, que sea una colonia para el abasto de los países ricos”.
Boff lamentó los miles de kilómetros cuadrados que viene perdiendo la Amazonía.
“La Amazonía está ardiendo, y es un bien común de la humanidad. No es de Brasil. Brasil tiene la gestión, pero la tierra, el oxígeno, es un bien común de la humanidad. Si los franceses quisieran quemar todas las obras de arte del Louvre todos protestarían. El Louvre es de Francia, pero el arte es de toda la humanidad. Hay que llevar a Bolsonaro a la la Corte supremade los crímenes contra la humanidad”.
Boff es uno de los exponentes de la Teología de la Liberación y filósofo ecologista. Es autor de libros como "La dignidad de la Tierra: ecología, mundialización, espiritualidad", "El cuidado esencial: ética de lo humano, compasión por la Tierra", "Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres", entre otros