martes, 15 de noviembre de 2022

ESTAMOS CANSADOS QUE EL FINANCIAMIENTO VAYA A FUNDACIONES INDIGENAS SIN INDIGENAS

 

Los pueblos indígenas ya no se conforman con estar presentes y ser vistos como víctimas de los impactos del modelo de desarrollo en la 27 Conferencia de las Partes (COP27) sobre Cambio Climático. Por eso vinieron a la cumbre en Egipto con una agenda propia, que incluye la exigencia de que sus comunidades reciban directamente financiamiento para la acción climática.

Miles de millones de dólares de cooperación son aportados cada año por gobiernos, fondos privados y fundaciones para la adaptación y mitigación climáticas. Los donantes muchas veces buscan a los indígenas, quienes hoy son considerados los mejores guardianes de los ecosistemas climáticamente saludables. Sin embargo de esa ayuda a los territorios originarios solo llegan migajas.

“Estamos cansados de que el financiamiento vaya a fundaciones indígenas sin indígenas. Todo el dinero se va en pago a consultores y en los costos de oficinas refrigeradas”, dijo a IPS Yanel Venado Giménez, en el estand que los pueblos indígenas tienen en esta gigantesca conferencia mundial, que cuenta con 33 000 personas acreditadas.

“En esta COP27 están los donantes internacionales. Por eso vinimos a decirles que el financiamiento directo es la única vía para que en los proyectos climáticos se tomen en cuenta las prácticas culturales indígenas. Tenemos agrónomos, ingenieros, abogados y muchas personas preparadas. Además, sabemos trabajar en equipo”, agregó.

Giménez es miembro del pueblo Ngabe-buglé, representa a la Coordinadora Nacional de Pueblos Indígenas de Panamá (Conapip) y es, ella misma, abogada.

Que los pueblos indígenas, por su presencia en muchos de los territorios mejor conservados del mundo, están en la primera línea de batalla ante la crisis ambientaría global, es un tema que ya está fuera de discusión.

Por eso, hace un año, en la COP26 de la ciudad escocesa de Glasgow, los gobiernos del Reino Unido, Noruega, Estados Unidos, Alemania, Países Bajos y 17 donantes privados se comprometieron a aportar hasta 1700 millones dólares para acciones de mitigación y adaptación de las comunidades originarias.

Sin embargo, aunque no hay datos ciertos sobre cuánto de esa cifra efectivamente fluyó, las comunidades dicen que ellas no han recibido prácticamente nada.

“En cada una de estas conferencias escuchamos grandes anuncios de financiamiento, pero luego regresamos a nuestros territorios y esa agenda no se vuelve a tocar”, dijo a IPS Julio César López Jamioy, integrante del pueblo inga que habita en el Putumayo, en la Amazonia colombiana.

“En 2021 se nos dijo que era necesario que construyamos mecanismos para acceder y poder ejecutar esos recursos, que generalmente son canalizados a través de los gobiernos. Por eso estamos trabajando con aliados en esa tarea”, añadió.

López Jamioy, quien es coordinador de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (Opiac), cree que ya es tiempo de agradecerles a muchas de las organizaciones no gubernamentales por los servicios prestados.

“Hasta cierto momento necesitábamos que nos acompañaran, pero ahora ya es tiempo de actuar a través de nuestras propias estructuras organizativas”, remarcó.

Presencia latinoamericana

No hay registro de cuántos indígenas latinoamericanos están en Sharm el Sheij, este balneario en la península del Sinaí, en el sur de Egipto, con distintas fuentes de financiamiento, pero se calcula que son entre 60 y 80.

Son aproximadamente 250 integrantes de pueblos originarios de todo el mundo  que participan en la COP27, en la parte destinada a acoger a las organizaciones e instituciones sociales dentro del Centro de Convenciones de Sharm el Sheij.

Desde ahí  alzan su voz y sus planteamientos a los salones y estands que acogen a los delegados y negociadores oficiales de las 196 partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), organizadora de estas cumbres anuales.

El espacio que comparten los indígenas es un gran estand que tiene un par de oficinas y un auditorio con unas 40 sillas. Aquí, durante las dos semanas de la COP27, del 6 al 18 de noviembre, hay un intenso programa de actividades acerca de la agenda que los indígenas trajeron a la cumbre climática, que atrae la atención del mundo.

En el comienzo de la Conferencia, un grupo de indígenas latinoamericanos fue recibido por el presidente colombiano, Gustavo Petro. Obtuvieron su respaldo para su lucha contra las industrias extractivas que actúan en los territorios de propiedad ancestral y le pidieron que haga de nexo con otros gobiernos.

“Generalmente los gobiernos se comprometen con nosotros y luego no cumplen. Pero hoy tenemos más aliados que nos permiten incidir y plantear nuestra agenda”, reconoció a IPS, Jesús Amadeo Martínez, del pueblo Lenca, que habita en El Salvador.

Los indígenas llegaron a esta Conferencia con credencial de observadores y ese es otro de los temas cruciales, ya que reclaman ser considerados parte en las negociaciones a partir del próximo año, en la COP28, que debe celebrarse en Dubái.

El planteo fue liderado por Gregorio Díaz Mirabal, miembro por el pueblo kurripaco de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica), quien en diálogo con un grupo de periodistas disparó: “Nosotros somos preexistentes a los Estados-Nación; tenemos derecho a ser parte en el debate, porque no somos una ONG ambiental”. 

¿De beneficiarios a socios?

Siempre las comunidades fueron vistas como beneficiarias de proyectos de acción climática en los territorios, canalizados a través de grandes ONG que reciben los fondos y los distribuyen.

Ya en 2019, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) emitió su Política para Promover los Derechos de los Pueblos Indígenas (PRO-IP), que justamente explora la posibilidad de que el financiamiento llegue de forma más efectiva a las comunidades originarias.

Algunos de los obstáculos son que a veces los tiempos de la aprobación de proyectos son demasiados veloces para los métodos consultivos de decisiones de las comunidades y que muchas de ellas no están registradas jurídicamente, por lo que necesitan un paraguas institucional.

Las experiencias de financiamiento directo  hasta ahora, son incipientes. Sara Omi, del pueblo emberá de Panamá, contó a IPS que en su caso sí lograron recibir financiamiento directo a comunidades mexicanas y centroamericanas del Fondo Mesoamericano, para el desarrollo de las capacidades de las mujeres indígenas.

“Nos orientamos a la producción agropecuaria sostenible y en dos años de trabajo hemos apoyado 22 proyectos en temas como recuperación de semillas tradicionales. Pero no contamos con grandes recursos. La suma de todas nuestras iniciativas no alcanzó los 120 000 dólares”, explicó.

Omi es abogada graduada en la privada Universidad Católica de Santa María La Antigua de Panamá, gracias a que consiguió una beca, y asegura que los pueblos indígenas ya han demostrado que están preparados para administrar los recursos de cooperación.

“Por supuesto que deben existir requisitos de rendición de cuentas a los donantes, pero deben ser compatibles con nuestras realidades. A los territorios hoy están llegando migajas”, advirtió.

En la segunda semana de la COP27 participará el presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y eso es motivo de esperanza para los pueblos de la Amazonia, que en los últimos cuatro años sufrieron con el agresivo desprecio del presidente saliente de extrema derecha, Jair Bolsonaro, por la cuestiones ambientales e indígenas.

“En el gobierno de Bolsonaro se cerraron fondos de financiamiento. Ahora reaparecerán, pero no queremos que a ellos acceda solamente el gobierno, sino también nosotros. Los sistemas tienen hoy demasiada burocracia; necesitamos que sean más accesibles porque somos una parte fundamental del combate al cambio climático”, dijo a IPS el indígena Eric Terena, quien vive en el sur de Brasil, cerca de la frontera con Bolivia y Paraguay.

“Vemos que esta COP es más inclusiva que ninguna de las anteriores con los pueblos indígenas, pero los gobiernos deben comprender que es tiempo que recibamos el financiamiento”, concluyó el dirigente del pueblo Terena.

 

IPS realizó este artículo con el apoyo Climate Change Media Partnership 2022, de Earth Journalism Network, de Internews, y de Stanley Center for Peace and Security.

martes, 6 de septiembre de 2022

OLVIDO Y POSTERGACION EN LA AMAZONIA PERUANA

 Después de diez años de iniciado el diálogo entre el Estado peruano y los representantes de las comunidades de las Cuatro Cuencas de la Amazonía, persisten los incumplimientos y la falta de voluntad política, señaló, este lunes en 'La Mula TV', Alfonso López Tejada, presidente de la Federación de Kukamas.

En el programa 'Al Filo', López Tejada señaló que los compromisos no se cumplen por "falta de voluntad política del gobierno".

"No se decide asumir responsablemente los grandes daños que ha ocasionado el mismo Estado. Las empresas han contaminado porque el mismo Estado ha permitido porque no hay normas que garanticen la vida de los seres humanos y la vida de la gran biodiversidad que tenemos en la Amazonía. Estamos hablando del Lote 192 y del Lote 8. No nos olvidemos que estos lotes abarcan los grandes humedales que están reconocidos en el planeta, como la zona del Pastaza y la gran reserva nacional Pacaya Samiria, que están enteramente contaminados, destruidos y el Estado frente a eso no quiere asumir responsabilidades", dijo el dirigente kukama.
"Quizás el Gobierno no lo asume porque no valora la vida de los pueblos indígenas. Muchos dicen que la Amazonía no está en agenda, pero sí lo está porque de ahí sacan petróleo, madera, extraen miles de millones de dólares, lo que no está en la agenda del Estado son los pueblos que vivimos en la Amazonía y que de nuestros territorios sacan esos grandes recursos. Entonces, ese dinero, ¿donde se invirtió? Ha ocasionado enfermedades, empobrecimiento y muertes. La contaminación que han dejado Pluspetrol, que se está yendo del Lote 8 y nadie asume los pasivos", agregó López Tejada.

En entrevista con Javier Torres, el dirigente kukama se refirió a la protesta temporal que realizaro las comunidades. 

"Siendo parte de estas Cuatro Cuentas, hemos querido iniciar toda una protesta para llamar la atención al Estado en 24 horas. Esta protesta es el cierre del río Marañón, concretamente con la comunidad San José de Saramoro, pero se arrastra todo el pasado, todo el abandono del Estado, manifestado en una misma comunidad, donde inicia el Oleoducto Norperuano, donde está la planta de bombeo número 1, donde se han dado grandes derrames de petróleo en el 2000 y 2010, y otros derrames que nunca han sido atendidos. Esto representa la vida de Cuatro Cuencas y más de 500 comunidades afectadas por la contaminación petrolera", señaló López Tejada.

El dirigente kukama precisó que este es "un llamado de atención al Gobierno porque nosotros tenemos un diálogo que hemos tratado de que sea permanente ya diez años con el Estado". "Con este gobierno, desde que se ha instalado hasta ahora, no hemos podido sentarnos a conversar. Otros sectores del movimiento indígena han podido sentarse a conversar, pero en representación de las cuatro cuentas, no hemos podido sentarnos a conversar", lamentó.

"Hay compromisos del Estado, desde hace diez años que se viene arrastrando, más que todo desde el 2015 hasta el 2022 que no se han ido implementando, más aún, este gobiero se ha ido negando a sentarse con nosotros para poder dialogar. Hay espacios de evaluación, como es la comisión multisectorial, donde nos debemos de sentar temporalmente, en cada una de las cuencas para evaluar los avances y los retrocesos, que es lo que está pasando con el cumplimiento de los compromisos", recordó.
"Como eso no se está cumpliendo, no nos está escuchando el Estado, queremos llamar la atención. Si es que el Estado en 45 días no reacciona, no nos da los espacios que corresponden para buscar solución concreta de los problemas; entonces, nuevamente, reiniciamos esta medida de bloqueo del río Marañón porque no tenemos carreteras, la única vía de comunicación y que es sumamente importante es el río Marañón, vamos a bloquear de forma indefinida hasta que nos podamos sentar con el gobierno para encontrar salidas", agregó.

En ese sentido, resaltó que las organizaciones indígenas tienen estrategias trabajadas, como un plan de salud intercultural para cinco años. Además, mencionó que el presidente del Consejo de Ministros, Aníbal Torres, dijo qe el Gobierno estaría invirtiendo en 93 millones de soles para implementar en la Amazonía, pero hasta ahora no hay nada.

Por su parte, el dirigente indígena Federico Díaz Sandi recordó que son 50 años de explotación petrolera. 

"Ahorita no tenemos ninguna clase de apoyo, el Estado dice que sí va a cumplir y hasta ahorita no cumple con su palabra, que no debe ser. Ya tenemos un año y cuatro días que hemos firmado consulta previa y hasta ahorita no cumple", dijo.

Mira la entrevista completa aquí:


Tomado de la Mula TV

martes, 24 de mayo de 2022

UNA MIRADA INDIGENA DEL MUNDO

 COSMOVISION INDIGENAS DE LAS AMERICAS

Del 27 de mayo  hasta el 24 de junio 2022 se estrenará un episodio todos los viernes a las 7 pm (hora de Lima). Podrás verlos en el canal de Youtube del Museo Larco

 

La miniserie Cosmovisión Indígena en las Américas es una iniciativa de la Embajada de Canadá en Perú en alianza con el Museo Larco y otros renombrados museos de la región (el Museo de Oro de Bogotá, Colombia; el Museo Nacional de Etnografía y Folklore – MUSEF, Bolivia; el Museo Chileno de Arte Precolombino - MCHAP; el Museo Nacional de Antropología de México y el Museo Nacional de Historia de Canadá). 

Esta miniserie de videos panamericanos gira en torno a la experiencia humana compartida de los pueblos indígenas en las Américas, a través del tiempo y espacio, y está programada en cinco ejes: naturalezaespíritus protectoresvivir adentronuestros abuelos y transformación del cuerpo

La producción de estos videos estuvo a cargo del Museo Larco, y se realizó con el valioso aporte de cocuradoras y cocuradores indígenas convocados por las instituciones mencionadas. En diálogo constante compartieron sus conocimientos y promovieron reflexiones sobre cómo nuestros ancestros se conectaban con el mundo y cómo podemos enfrentar situaciones diversas y extremas como la reciente pandemia con una mirada intercultural

martes, 12 de abril de 2022

VIOLENCIA CONTRA EL PUEBLO YANOMAMI DE VENEZUELA TERMINA CON 4 MUERTOS









 La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó la muerte de cuatro indígenas yanomami por parte de agentes militares en Venezuela y pidió investigar, juzgar y sancionar a los responsables.

El suceso ocurrió durante un altercado el 20 de marzo, en el sector Palma B del Alto Orinoco, luego de que agentes militares se negaran a devolver un router de internet de la comunidad.

El organismo internacional insta a las autoridades a tomar las medidas necesarias para reparar el daño, teniendo en cuenta un enfoque intercultural que considere impactos en las víctimas, sus familias y su comunidad.

Justicia y reparación

Por medio de un pronunciamiento, la CIDH señaló que el altercado que ocasionó el asesinato de los cuatro indígenas yanomami también dejó herido a un joven indígena.

El organismo internacional recuerda que, en casos relacionados con ejecuciones, el Estado debe iniciar una investigación seria, imparcial y efectiva, la cual debe ser realizada a través de los medios legales disponibles para esclarecer los hechos.

Para ello recomienda la coordinación y cooperación con autoridades de justicia indígena Yanomami, tomando en cuenta la jurisdicción especial bajo legislación nacional y los estándares internacionales que reconocen sistemas propios de pueblos indígenas, como el derecho a la libre determinación.

Situación vulnerable

En su pronunciamiento, la CIDH también dio cuenta de que la región amazónica venezolana registra altos niveles de violencia con riesgos específicos para pueblos indígenas.

Evidencias de ello se exponen en su informe Pueblos indígenas y tribales de la Panamazonía, pues allí se dan a conocer graves casos de violencia contra pueblos indígenas por parte de mineros ilegales.

Entre los atentados, resalta los ocurridos en las comunidades yanomami, donde incluso se reporta casos de violencia sexual contra mujeres y trabajo forzoso.

Asimismo, la CIDH recuerda el asesinato de 16 indígenas yanomami de la región Haximú en 1993, luego del cual el Estado venezolano firmó un acuerdo comprometiéndose a adoptar medidas de vigilancia y protección con las comunidades.

miércoles, 30 de marzo de 2022

LA LARGA LUCHA DEL PUEBLO KUKAMA CON LAS PETROLERAS EN LA AMAZONIA PERUANA

 

 

El Apu Mayster Flores ha perdido la cuenta de los años en que apenas duerme tres horas por las noches. Cree que ya pasó una década así porque sus recuerdos del desvelo que lo oprimen llegan hasta algunas madrugadas turbulentas del 2012 en Villa Gran Tierra, la comunidad nativa que hoy lidera. Empieza a contar una a una las familias de su pueblo que pasan por lo mismo, pero de pronto calla. Navega un momento en su memoria, y luego asegura con firmeza que ya son 11 años conviviendo con el ruido estridente que despiden las operaciones en el lote petrolero 95. La empresa que actualmente realiza las actividades de extracción en esa parte del distrito de Puinahua, región Loreto, es PetroTal Perú.

La maquinaria de la base petrolera nunca da tregua. Mayster Flores dice que de día el ruido impide a los niños atender sus clases y obliga a que los comuneros kukama kukamiria prolonguen sus labores de pesca para mantenerse alejados del pueblo. Pero lo peor llega por las noches. Además del estrépito constante, los kukamas acusan que las operaciones de PetroTal generan movimientos en el suelo que remecen las viviendas desde Villa Gran Tierra hasta la comunidad nativa Bretaña.

“De noche todo es mucho más fuerte porque la calle se queda en silencio y solo permanece el ruido de la empresa”, describe Lucelia Shupingagua, una madre de familia que el año pasado decidió abandonar Bretaña en busca de un poco de paz. El 8 de agosto del 2020, el esposo de Shupingagua y hermano mayor del apu Mayster Flores, Chemilton Flores Crispín, murió tras ser baleado durante una protesta indígena que fue repelida por la Policía frente a PetroTal. Así como Chemilton Flores, otros dos comuneros kukamas también fueron asesinados y once resultaron heridos. Una crisis que por estos días parece asomar con la alerta de nuevas protestas

¿Cuál es el costo social y ambiental de defender un territorio de la actividad petrolera para un grupo de comunidades que además no están tituladas? Ese es el dilema y la pesadilla que enfrenta la población kukama kukamiria del distrito de Puinahua. El ruido los tortura, pero la empresa niega que este exista. La superposición de sus territorios les preocupa pero el Estado no reconoce hasta hoy sus tierras. Mientras tanto denuncian la contaminación de sus fuentes de agua, chacras, problemas de salud, la falta de servicios básicos y también de una compensación por el uso de su territorio.

Una titulación que nunca llega

Villa Gran Tierra está situada en la margen izquierda del río Puinahua, a no más de 50 metros de la empresa PetroTal. Allí viven unas 130 personas en 46 casas hechas con madera, hojas y calaminas. Cerca se encuentra Bretaña, la capital del distrito de Puinahua, una comunidad mucho más grande que alberga a casi 3000 personas. Por la ubicación de ambos pueblos, sus habitantes consideran que son a quienes más afectan las operaciones de la empresa. Sin embargo, además de Villa Gran Tierra y Bretaña, las comunidades nativas Urarinas, Nuevo Kuwait, Jorge Chávez, Manco Cápac, San Pedro I y II, Siete de junio, San Carlos, Áncash, San Miguel, Huacarachiro, Las Palmas y Nueva Independencia están en la zona de influencia directa de PetroTal.

Siempre a través del río Puinahua, los recorridos entre algunos de estos pueblos pueden ser muy cortos o durar hasta tres horas. Entre Jorge Chávez y San Pedro, por ejemplo, son diez minutos en bote a motor; pero de Urarinas a Bretaña el viaje es uno de los más largos. Hay dos detalles que resaltan las similitudes entre las comunidades de la cuenca del Puinahua: todas son habitadas por pobladores indígenas kukama kukamiria y ninguna ha sido titulada pese a que hace años sus directivas impulsan gestiones para conseguirlo. A Bretaña, incluso, el Gobierno Regional de Loreto le anuló el reconocimiento como comunidad nativa dos meses después de otorgárselo. Ocurrió en el 2013 durante la gestión del sentenciado por corrupción Iván Vásquez Valera.

“Hemos hecho todos los trámites, pero en la Dirección Regional de Agricultura de Loreto (oficina encargada del proceso de titulación) siempre argumentan que no tienen presupuesto ni combustible para llegar a mi pueblo”, lamenta el jefe de Bretaña, Milton Mori. A los dirigentes de Villa Gran Tierra las diligencias para alcanzar el reconocimiento de su comunidad se les estancaron hace dos años con el brote de la pandemia. Ninguna gestión ha sido restablecida.

Entre los graves perjuicios que genera la falta de seguridad jurídica, el presidente de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente (Orpio), Manuel Ramírez, remarca que comunidades como Villa Gran Tierra, Bretaña o Siete de Junio no pueden acceder siquiera a una compensación por el uso de sus terrenos. La empresa petrolera, subraya Ramírez, está íntegramente sobre territorio indígena   (Fuente Mongabay Latam)

lunes, 31 de enero de 2022

AUMENTO DRAMATICO DE LA DEFORESTACION POR CAUSA MINERA EN LA AMAZONIA PERUANA

 


La deforestación producto de la minería de oro aumentó un 90 % en el suroeste de la región Madre de Dios, situada en la zona oriental de la Amazonía peruana.

Así lo revela un estudio científico que muestra cómo la actividad minera pasó de generar 4 % de las pérdidas de bosque a un 105 % en 19 años, desde 1999 a 2018.

Si bien la agricultura sigue siendo la principal responsable de la deforestación en esta región, los indicadores posicionan a la minería de oro como la segunda gran causante.

Solo en las dos últimas décadas (1999-2018) Madre de Dios ha perdido un promedio de casi 6.000 hectáreas al año a causa de la agricultura y la minería de oro, apunta el estudio.

El informe, titulado Dinámica de la pérdida de bosques en el sureste de la Amazonía peruana, fue publicado en la revista Ecosistemas, de la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET).

Minería sobre agricultura

El estudio deja en claro que la agricultura sigue siendo la principal causa de la deforestación en la región Madre de Dios alcanzando el 2018 los 1.296.85 kilómetros cuadrados deforestados.

Además, señala que la agricultura representa más de un 46 % de la pérdida de bosque frente a la minería, con un 27 % para el 2018.

Sin embargo, destaca el incremento del impacto de la minería de oro en la pérdida de bosques, que supuso 401.78 kilómetros cuadrados deforestados y la posiciona como la segunda causa.

Asimismo, atendiendo la tendencia al alza, resaltan que la presión de agricultura sobre los bosques se ha duplicado, mientras que la minería ha aumentado casi 7 veces en 2018 respecto al 2004.

También afirman que la minería ha generado un aumento de más del doble de las áreas de aguas residuales, pasando de los 154 kilómetros cuadrados en 2009 a los 400 en 2018.

Así, se ha incrementado “en más de 27 veces el porcentaje de deforestación por aguas residuales”, que pasó de un 45 % (2009-2014) a un 125 % (2014-2018), precisa el estudio.

El incremento deforestación por minería de oro viene afectando a la Reserva Nacional de Tambopata, área protegida por ley y el lugar del Amazonas con mayor biodiversidad del mundo, apunta el estudio.

Reserva Nacional de Tambopata afectada seriamente.
Explotación descontrolada

Esta investigación fue realizada por un equipo de científicos y científicas pertenecientes a distintos departamentos de la Universidad Nacional Amazónica de Madre de Dios y la Universidad de Barcelona.

Se centró en estudiar las causas y dimensiones de la deforestación en un área de casi 3 millones de hectáreas distribuida a ambos lados de la carretera que atraviesa la región amazónica de Madre de Dios.

Esta región, ubicada al sureste de la Amazonía peruana, tiene una superficie aproximada de 9’5 millones de hectáreas y es considerada la capital de la biodiversidad del Perú.

Sin embargo, en las dos últimas décadas (1999-2018) se estima que ha perdido un promedio de casi 6.000 hectáreas al año a causa de la agricultura y la minería de oro, según el estudio.

Esto se debería principalmente a una explotación económica descontrolada de los recursos forestales para la conversión del bosque en áreas agrícolas, sobre todo de monocultivos.

Así como al incremento en la aparición de zonas de pastoreo, infraestructura vial, extracción de madera y minerales, legales o ilegales. Tomado de  SERVINDI.

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